<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432</id><updated>2011-09-08T20:52:49.185+02:00</updated><title type='text'>Dietario de un superviviente</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-7070127178623798618</id><published>2010-12-11T16:05:00.004+01:00</published><updated>2010-12-11T20:05:36.134+01:00</updated><title type='text'>Una de Cái</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/TQOLNHZ7bLI/AAAAAAAAAmM/QP7QBObCDQI/s1600/ikea.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/TQOLNHZ7bLI/AAAAAAAAAmM/QP7QBObCDQI/s320/ikea.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mediados de Agosto. Son las nueve de la mañana y el coche ya está cargado. Camino de &lt;i&gt;El puerto de Santa María&lt;/i&gt;. Mi amigo Luis nos ha invitado a su casa. Toca semana de relax. Me ha prometido paseo en su barco. Tengo ganas de verlo tripular. Ha sido todo un año oyendo cómo conseguía los títulos de patrón y capitán de yate. En fin, cerramos el cortijo y partimos. El coche nuevo se porta de lujo y el viaje se hace cómodo. Ronda la hora de las cañas cuando tocamos la puerta de mi amigo. Nos presenta a la familia. Dejamos los bártulos y echamos un vistazo a la casa. Un chalé impecable, no le falta detalle. Al poco, después de hablar un rato sobre el viaje y la casa, salimos a comer. Vamos todos a &lt;i&gt;Casa Flores&lt;/i&gt;. Comida exquisita y trato de la vieja escuela. Es un sitio fino y por la gente que veo caro. Esperamos hueco. Hay un tipo joven en la barra enfrente de mí. Bronceado y cachas. Parece un niño de papá. Lleva una camiseta con el logo de &lt;i&gt;Aston Martin&lt;/i&gt;. Lo acompaña una monada de esas -tanto tienes, tanto vales- con su vestido de fiesta. Al poco entran al comedor y nos dejan el hueco deseado. Luis y yo somos de echar el ancla sobre una buena barra y allí nos quedamos. Aguantamos nuestras tres horas a base de cerveza y raciones de la tierra. Para endulzar, ya al final, algo en vaso largo. En fin, la familia de Luis es estupenda y la parienta y yo nos hemos sentido en familia. De vuelta al chalé siesta de pijama. Y así durante tres días. Bendito descanso. A la tarde del cuarto, Luis y yo estamos solos en casa. Las mujeres andan haciendo no sé qué no sé dónde. Llaman por teléfono a Luis. Parece que ha quedado con alguien. “En diez minutos estoy ahí” le oigo decir. Me pregunta si quiero acompañarlo. Va a ver a un amigo. ¿Qué puedo hacer? Llegamos rápido al bar en cuestión. Entramos y veo a un tipo cincuentón. Es alto. Delgado, pero se le nota curtido. La cara surcada de marcas. Lleva algo de barba y ojos azules como el mar. Hay dos copas de balón con gin-tonic en la barra. Supongo que el tipo no esperaba compañía. Nos presentan. Es Vicente. Tuvo un cargo en la marina que prefiero omitir. Hechas las presentaciones un vaso ancho de Johnie Walker se une a la reunión. Al parecer, Luis ayudó a nuestro marino con la preparación de un curso y Vicente le comenta que tal la jugada. Al principio, mientras habla, Vicente apenas me mira. Supongo que es normal. Me voy enterando de qué va el curso. Algo sobre como proteger la costa en caso de que un petrolero la pifie. Como acordonar la zona y cosas así. Bueno, la historia acaba y las copas también. Así que hay que hacerse con una nueva ronda. Estos dos beben rápido y yo hago lo que puedo a costa de marearme más rápido de lo que debiera. Sólo son las seis. Miro por la ventana. Estamos justo enfrente de la base americana de &lt;i&gt;Rota&lt;/i&gt;. De hecho, hay una pareja yankee en el local con un niño. Ella es de origen asiático y él pelirrojo. La chica pide unas tapas en español con el inconfundible acento americano. Vuelvo a mirar por la ventana. Las casas de estos americanos son iguales que en las películas. Mientras me fijo, Vicente intenta convencer a Luis sobre cruzar el Atlántico en barco. Él se resiste. -"Son cuarenta y cinco días viendo solamente agua"-le oigo decir. No tengo muy claro si eso es relajante o frustrante. De pronto, mi amigo le pide a Vicente que me cuente lo de Ikea. Yo me vuelvo extrañado. El marino se resiste pero el gin-tonic le puede y, al final, se rinde rápido. Nos hace prometer que la historia no saldrá del bar. Lo siento, soy culpable. La historia fue más o menos así: &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Abren el Ikea en Jerez. Así que Vicente y su mujer deciden ir a comprar. Él se empeña en llevar un pequeño remolque, cosa que disgusta bastante a la legítima. En fin, nada nuevo. El caso es que al final compran un par de sillones. Vicente se las ve y las desea para meterlos en el remolque. Los dos caben un poco justos pero se las va apañando para colocarlos. Las protestas conyugales no ayudan -piensa nuestro marino-. Rondan ya las ocho de la tarde. Vicente se apresura. Las motos están a punto de salir del circuito de Jerez de vuelta a casa. Además lleva una de las luces del remolque fundida, así que prefiere llegar antes de que anochezca. Por supuesto, no comenta el detalle con su mujer. Arrancan. Camino, por fin, de casa. Vicente le pisa al acelerador. Ve como el sol cae rápido y tiene prisa. Va echando sucesivos vistazos por el espejo a los sillones. Las protestas de la parienta duran poco. En un momento ella se calla. Va bastante rápido y aunque está a punto de anochecer se relaja un poco. Piensa en llegar a casa y descargar los sillones. Ha sido una tarde ajetreada. Primero el jaleo de Ikea y luego los roces por culpa del maldito remolque. Se jura no volver a ir de compras con la jefa. Vuelve a echar un vistazo por el espejo. Un chispazo le recorre entero. Mira al frente. El pulso se le acelera y vuelve a mirar por el espejo. Sólo hay un sillón. El corazón le bombea cada vez más rápido. Prefiere callar. No sabe que hacer. Sigue conduciendo. Mira una y otra vez como si el sillón fuera a aparecer. Se le ocurre que puede llegar a casa y ver que pasa. Joder, ¿Vuelve a buscarlo? ¿O no? Sigue conduciendo en silencio. De pronto piensa que si el sillón ha caído en la carretera puede provocar un accidente. Ahora sí, no tiene más remedio que dar la vuelta. Carraspea y se lo dice a su mujer que lo mira con ojos como platos. Me imagino el "Hemos perdido un sillón" flotando por el coche mientras veo que Luis se lo pasa en grande. La mujer de Vicente gira el cuello para comprobarlo por sí misma. Se pone a gritarle. Vicente está de los nervios. No va a aguantar mucho así. Demasiada tensión, demasiados flancos. Tiene que tomar una decisión. Para el coche. Pese a las protestas de su mujer, la baja del vehículo. Al sillón también. Deja a la parienta sentada sobre el único sillón que tiene ahora en una rotonda. Y da la vuelta. Ya es de noche pero no le importa. Va mirando pero ni rastro. Mientras, su mujer, presa de la excitación llama a una amiga. Lo primero que le suelta es: “Marga, no te vas a creer donde estoy”. Luis y yo no paramos de reírnos. Además, Vicente tiene esa pizca de gracia del sur contando las cosas. En fin, se cruza con el primer grupo de motoristas ya de vuelta. Otro contratiempo más. Llega hasta el Ikea pero nada. Ni rastro del sillón. Lo único que había en la carretera era un fila interminable de motos. Sólo una manada de tipos que, por los gestos, seguían con ganas de fiesta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;"Al final lo encontré" me dice antes de darle un trago largo a la copa. Pero fue al día siguiente. Salí temprano a buscarlo, sin el remolque. Estaba al lado de una gasolinera. Creo que salió volando en una curva. Le pedí al tipo que estaba allí que le echara un vistazo mientras volvía con el remolque.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Se echa otro trago al coleto. Y el muy cabrón me dice: "Lo siento pero yo no vigilo sofás". Joder, solo es un puñetero sillón.“Arrggg” gruñe un poco mientras mira la copa. Tuve suerte y cuando llegué con el remolque aún estaba allí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Luis no para de reírse de él, le pincha. Yo intento mantenerme en mi sitio. No hay confianza ni ganas de ofender. Así que, educado, aunque un poco cómico, le digo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Pues vaya mal rato pasaste, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Él sonríe con la copa de balón en la mano y me contesta:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Peor lo pasó mi mujer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Me extraño. No acabo de pillar su tono burlón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Por qué? Le pregunto bastante curioso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Vuelve sus ojos azules sobre mí. Y con una sonrisa profunda, como si yo acabara de dar en la tecla, va y me larga:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="font-weight: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Porque todos los motoristas de Jerez, al pasar, le preguntaban: “Señora, ¿Cuánto coooooobra?”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-7070127178623798618?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/7070127178623798618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=7070127178623798618&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/7070127178623798618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/7070127178623798618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2010/12/una-de-cai.html' title='Una de Cái'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/TQOLNHZ7bLI/AAAAAAAAAmM/QP7QBObCDQI/s72-c/ikea.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-3521561015122836345</id><published>2010-08-09T16:26:00.012+02:00</published><updated>2010-08-31T13:56:17.109+02:00</updated><title type='text'>Historia de una adicción: informe preliminar.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/TGAbUs6709I/AAAAAAAAAl0/2Zc9gVa568I/s1600/desgracia.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5503428787116430290" src="http://4.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/TGAbUs6709I/AAAAAAAAAl0/2Zc9gVa568I/s320/desgracia.jpg" style="cursor: hand; cursor: pointer; float: left; height: 320px; margin: 0 10px 10px 0; width: 187px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hace no demasiado que me enamoré de la literatura de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Coetzee&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;A&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;unque hacía ya años que había oído hablar de él. Por supuesto, de todo un señor premio Nobel. Lo que escuché en su día me gustó lo suficiente como para añadirlo a mi lista de “ya llegará” que, conociendo al sujeto como me conozco, ya es bastante. Y vaya que si llegó. Y con intereses. Fue leyendo (el divertidísimo) “&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Dietario voluble&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;” de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Vila-Matas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; donde nos volvimos a encontrar. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Vila-Matas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; citaba una parte de un ensayo de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Coetzee&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;.Aquella reflexión me &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;impresionó de tal manera que, al acabar el dietario, me fui directo a comprar el ensayo. Lo encargo. Tarda una semana. Llega y lo leo de manera compulsiva. Lo acabo y me parece que he aprendido más de la condición humana que en todas mis clases de filosofía. Es lo que tiene ser un maestro, supongo. Pero aún no me rindo a él. A ver que tal te defiendes con una novela -me digo-. Busco un poco al azar en internet. Hay una que suena mucho “&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Vida y época de Michael K.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;”. Tiene un Booker Prize y todo. La compro y la leo. Me parece dura. Muy dura. Su prosa ha cambiado. Narra de manera distinta. Más limpia. Se ha vuelto menos técnico. Bueno, es normal si uno lo piensa un poco: no es un ensayo. Cuando acaba el libro me doy cuenta de que, es perfecto. Puede que no te guste lo que te cuente, pero su modo de contarlo es impecable. No hay nada que decir de esa novela salvo que es perfecta. Me intereso por el personaje en cuestión: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;John M. Coetzee&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;. Leo en internet que es un tipo algo excéntrico. Pero me interesan sus excentricidades. Me tocan de cerca. Miro que puedo leer que lleve su firma. ¡No puede ser! Acabo de enterarme que está con sus memorias. Eso es perfecto. Puedo indagar en su vida. Las ha dividido en tres partes: "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Infancia"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;,"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Juventud"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; y "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Verano"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;. Las leo de un modo frenético. Y ahora sí que me rindo a su literatura. Capitulo sin condiciones. Pero, ¿Ya está? ¿Se acabó? Yo quiero saber más de él. ¿Acaban sus memorias en “&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Verano&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;”? No puede ser, en esa novela tiene unos treinta y tantos. Y ahora debe ser sexagenario. Cojo el libro de mi estante. Lo compruebo todo. De pronto miro el título original: “&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Summertime: scenes from provincial life III&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;” Bueno, quizá haya una cuarta parte, eso me consuela. Vale, pero, aún así, quiero más. Me voy flechado a la librería. Directamente al estante de la editorial donde publica &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Coetzee&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;. No hay muchos pero sí uno que no tengo: “&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Desgracia&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;”. Lo arranco de allí y por unos 15 euros, una ganga -ya verán si lo leen-, me lo llevo. Lo leo. Aaahhh...es increíble nadar en su prosa. Una prosa exquisita, elegante, transparente, pulida al máximo. El libro me ha sentado de maravilla. Varios días después tengo un momento de lucidez. Muy bien -me digo-, por un tiempo nada de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Coetzee&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;. Sólo un tiempo. Compro lo último de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Murakami&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; y lo devoro. Es corto y la lectura no se ha hecho difícil. Me hago con "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;1984&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;" de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Georges Orwell&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; (una de mis deudas pendientes). El libro me seduce inmediatamente. Es bueno. No, es muy bueno. Lo recomiendo. Cuando lo acabo me doy cuenta de que estoy un poco curado de mi adicción a &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Coetzee&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;. Gracias señor Orwell: por crear semejante obra y, a la vez, curarme un poco. Aunque, siendo sinceros, he de decir que la lista de libros de Coetzee que me faltan por leer sigue rondando por mi cabeza: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Elizabeth Costello&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Diario de un mal año&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;,...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-style: normal; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ahora hace demasiado calor para concentrarse delante de un libro. Bajo al videoclub. Doy una vuelta por él. Y casi al final me topo con una película: “&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Desgracia&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;”. -No puede ser- me digo. Me acerco un poco. “Basada en el bla bla bla...de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;J.M. Coetzee&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;”. Sabía que habían hecho una película pero no esperaba que estuviese ya en el videoclub de la esquina. Lo sabía por la carátula del libro ¿La cojo? Uff, sé todo lo que va a pasar. Es muy dura. ¿De veras me apetece? -me digo- Es domingo. Mejor una comedia, ¿no? De pronto me sorprendo a mí mismo pensando en si el director habrá sabido captar el universo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Coetzee&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;. ¡Maldita sea! Veo como mi mano coge la carátula. No me queda más remedio que verla. Me voy a casa. Ceno. Pongo el aire acondicionado ¡maldito calor! Y me tumbo en la cama. -A ver que habéis hecho- pienso. Empieza bien. Veo alguna escena recortada del libro. Bueno, no es demasiado importante, me repito a mí mismo. Cuando lleva un rato me doy cuenta de que el tono de la película refleja muy bien el de la novela. Por ahora perfecto. Me fijo en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;John Malkovich&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; -el prota-. Es genial. Ha leído el libro y ha entendido el personaje. Lo interpreta de manera magistral. A veces, me parece ver al auténtico &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;David Lurie &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;de la novela. Se me cae el mundo a los pies cuando veo a &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Malkovich&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; cargar la furgoneta con bolsas de basura -ya sabréis por qué si la veis-. La vida en Sudáfrica no parece fácil. La película acaba. Ya sabía todo lo que iba a pasar y, sin embargo, se me ha atragantado un par de veces. Joder, me digo. Que mal viven algunos en ese país. En fin, ha sido &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Coetzee&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; en estado puro ¿qué demonios esperaba? Miro alrededor. Estoy tumbado en mi cama. He cenado muy bien. El aire acondicionado me mantiene fresco mientras fuera hay cerca de cuarenta grados. Con sus reglas buenas y malas, en este trocito de mundo, no se está tan mal. Nada mal. Soy afortunado, creo. Al menos, comparado con la gente de la película. Me levanto y voy al baño. Al salir me miro al espejo. Casi se me olvida: En un par de días, eso sí, habrá que encargar “&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Elizabeth Costello&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;”-me digo-.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-3521561015122836345?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/3521561015122836345/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=3521561015122836345&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/3521561015122836345'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/3521561015122836345'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2010/08/historia-de-una-adiccion-informe.html' title='Historia de una adicción: informe preliminar.'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/TGAbUs6709I/AAAAAAAAAl0/2Zc9gVa568I/s72-c/desgracia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-4128989035623973962</id><published>2009-11-15T18:27:00.002+01:00</published><updated>2009-11-15T18:55:18.114+01:00</updated><title type='text'>Un currante, un mafioso, su ayudante y yo.</title><content type='html'>&lt;p align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New, monospace;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Hubo un tiempo en este país en que los tipos raros estaban muy de moda y tenías que reirte con ellos. Tuvieron su auge durante la época dorada (?) de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Crónicas Marcianas&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Aunque los personajes que Cárdenas nos enseñaba noche tras noche pertenecían, más bien, a la subcategoría del esperpento. Ahora se lleva más el rollo freak, ya sabeis: Eres un friki, que cosa más friki, etc...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New, monospace;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; Pues bien, a mí siempre me ha interesado otro subgénero. El de esos tipos que forman parte del paisaje urbano donde uno se mueve. Son esos que pasan a tu lado casi a diario y que echas de menos, aun sin conocerlos, si desaparecen por algún tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal"&gt;  &lt;/p&gt; &lt;p align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New, monospace;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; Hace ya muchos años que me encontré con mi primer especimen de esta subclase. Era un tipo cincuentón y no muy alto. Siempre calzaba un mono azul de currante y gafas de sol que bien podrían llamarse “anteojos tintados” en la época de Franco donde, supongo, los fabricaron. Siempre que me lo he topado llevaba el gesto serio. Es más, nunca vi bajo su bigote torcerse nada. Pasaría por un extra de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Río Bravo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Uno de esos que no necesita actuar para hacerte creer que la vida lo ha cosido a puñaladas. Hasta aquí nada demasiado nuevo, nuestro vaquero tiene demasiadas almas gemelas. Lo que me empezó a llamar la atención es que andaba todas las mañanas, al menos diez kilómetros, por una carretera bastante impracticable y que casi no tiene arcén. Ida y vuelta a diario. Desconozco las veces que hacía el recorrido. ¿Por qué no coge el bus para ir a trabajar? Me decía yo al principio. La verdad es que nunca he sabido donde iba pero a las 8:00 de la mañana ya caminaba hacia un barrio residencial -yo vivía allí por aquel entonces- donde no había obras en las que trabajar. El domingo que me lo encontré supe que su destino no era ganarse el pan. Lo confirmé cuando le vi hacerlo también en vacaciones e incluso en noche cerrada. Siempre he querido saber adonde se dirigía y por qué. Otro día os hablaré de él, de cuando me lo encontré vestido con su mono en un supermercado y de lo que pasó. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:'Courier New', monospace;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Pero no pueden faltar mis dos tipos "raros" por excelencia. Vaya por delante que pagaría una fortuna por cualquier clase de información sobre ellos. Son un par de hombres. Ya pasados los sesenta, diría a ojo. Siempre que me los he topado yo iba en coche y ellos andando. Lo hacían por la misma carretera que el hombre del mono azul. Ahora que lo pienso, ¿qué diablos tiene esa carretera para estos tipos? ¿Acabaré yo allí? ¿Y tú? Bueno, sigamos. Uno de ellos es un tipo alto y camina erguido. De complexión más bien delgada aunque luce un perfil entrado ya en lo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Hitchcock&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Va enchaquetado de modo tan exquisito que llama la atención. Pelo cano y engominado hacia atrás, gafas &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Rayban&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; -modelo clásico- y unos zapatos que relucen como recién estrenados. Parece el jefe y no uno cualquiera. El que le acompaña va siempre justo un paso por detrás, jamás se adelanta. Es bajito y va vestido “como de almacenes Arias” que diría Sabina. Está algo encorvado como si la vida le pesara y lleva un maletín negro que no hace falta que os diga a quien pertenece. Parece triste, quizás cansado. Siempre mira al suelo y tiene el aspecto de quien está donde se consume pero sabe que es demasiado tarde o es demasiado viejo para intentar escapar. Creo que cada vez que lo veo su cara está un poco más cerca del pavimento. Caminan hacia la zona residencial. No pueden trabajar allí. No hay oficinas, ni bancos, ni nada. Sólo un par de bares y un colmado para emergencias. Y si sólo caminan, ¿para qué el maletín? Durante muchos años, el jefe me pareció un mafioso. Parece un Don Vito y, estoy seguro, de que lo fue durante un tiempo. Quizás a su manera. Pero se gasta los aires de quien ha estado al mando. Y esos aires, creo yo, son imposibles de fingir. Averiguar el siguiente detalle de la pareja, en la época en que yo aún fantaseaba con sus oscuros negocios, casi me costó la bonificación del seguro del coche: Una mañana, mientras mi coche iba en línea recta pero mi cabeza giraba hacia la izquierda para verlos mejor, advertí que el señor &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Corleone&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; llevaba un diminuto auricular. Era exactamente igual que los de las películas de espías. Imaginaos mi sobresalto. Y no me refiero al frenazo que di cuando miré de nuevo al frente. Al final, tuve que hacerme creer a mí mismo que aquello sólo podía ser una radio de bolsillo. Vaya dos, bueno tres -me incluyo-. Después de años de verlos recorrer el mismo camino sigo sin saber nada de ellos. Ni ellos nada de mí y mi curiosidad, espero. Y, supongo, que así seguirá siendo. ¿A dónde diablos irán todos por esa maldita carretera?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-4128989035623973962?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/4128989035623973962/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=4128989035623973962&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/4128989035623973962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/4128989035623973962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/11/carretera-ninguna-parte.html' title='Un currante, un mafioso, su ayudante y yo.'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-553177316679177557</id><published>2009-07-06T21:09:00.006+02:00</published><updated>2009-07-07T00:25:27.425+02:00</updated><title type='text'>El sábado que sobreviví a Cujo</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/gyUXhUAbq3U&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/gyUXhUAbq3U&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Para el que no lo sepa Cujo es una novela de Stephen King que luego fue llevada al cine. Como personaje, Cujo es un San Bernardo rabioso que no te gustaría encontrarte bajo ninguna circunstancia, créeme. Os dejo un pequeño vídeo del trailer. A lo que voy, el sábado pasado tras darnos una buena paliza de limpiar en mi nuevo palacete -joder como cansa limpiar azulejos- fuimos, la novia, la hermana, la madre y el suscribiente, a &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Casa&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Sí, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Casa&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;, la cadena de tiendas para decorar tu hogar. O intentarlo con lo que te compres que eso es otra cosa. Que maravilla, cuantas cosas monas puede poner uno en su casa, budas que echan agua y cosas super-chic de lo más, osea. El caso es que íbamos a por una especie de perchero gigante, de esos de las tiendas de ropa, porque visto que se nos echa el tiempo encima y de que en Agosto "Spain stops" habrá que esperar a Septiembre para encargar el armario más grande del mundo. Sí reiros pero no habeis visto el dormitorio. Mi tío sigue perdido allí desde el sábado, no os digo más. No, no es el caso del pez de Mixta. El caso es que entramos en la tienda y como siempre, todo está al fondo a la izquierda. Miramos todos detenidamente: sólo hay dos modelos. Uno parece demasidado malucho y probamos a mirar la foto de 10x10 de la otra caja. La caja es pequeña, nos llega por encima de la rodilla y de todas las chorradas que pone en el frontal ni una sola hace referencia a las medidas. Vuelta por aquí, por allá y nada. Al final Re, coge una caja que hay abierta y empieza a sacar barras. Madre mía, pienso -¿esto es para un perchero o para un andamio? Como Re siga sacando barras, las dejo esta tarde en el dormitorio con el bocata de jamón y a ver si hay suerte y mi tío lo monta mientras encuentra la salida-. Al final nos hacemos una idea de las dimensiones y procedemos a guardarlo todo en la caja. ¡Cling! A Re se le cae una barra. Y aquí empieza la odisea: Aparece de la nada un ser a medias entre una rubia cincuentona y Cujo. Joder que susto me da. ¿Y esos ojos de loca? Se pone a ladrar: NO SE PUEDEN ABRIR LAS CAJAS. Re le responde tranquilamente: "Estaba ya abierta". Joder, tiene una mirada que parece que vaya a sacar un cuchillo y matarnos en aquel rincón de la tienda. Bueno, somos cuatro, alguno sobrevivirá. Tengo miedo, en serio coño. Me siento igual que cuando rompí el cristal de clase con el balón. -¿Me dará una colleja esta tía? Joder, solo pido que no me lleve retorciéndome la oreja hasta la puerta, por favor-. Cujo sigue ladrando: "Verás ahora para meterlo en la caja". -No se preocupe, nosotros nos lo llevamos así-le dice Re. -Es que verá, necesitábamos saber las medidas- le explica Re. "¿Las medidas? -grita Cujo". "PUES LAS DE LA CAJA" contesta como diciendo "Pandilla de anormales, no os mato porque hay gente en la tienda". Y esto lo cambia todo. Miro la caja que me llega por la rodilla y pienso: Claro, cuelgas la camisa a la altura de la rodilla. Lo normal, vamos. ¿La percha es para David el Gnomo o para Los Diminutos? Es que no lo pone. Mitad colgado, mitad suelo. Igual es que se lleva el look "lleno de pelusas desde el segundo botón" y yo no me he comprado el &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Hola&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; este verano. En ese momento me pongo de mala leche y pienso: La has cagado Cujo. Saco las pocas barras que tenía metidas a toda prisa para salir de allí pitando y empiezo a colocarlas todas  en la caja de modo exquisito, perfecto. De fondo oigo como Re le dice a Cujo que no tiene sentido eso que dice. Yo, lo más pausado que puedo, lo coloco todo dentro de la caja, tal y como estaba. Al final, Re deja de intentar dialogar con ella e intenta ayudarme. Quiere meterlo todo rápido y que nos larguemos de allí. "Ya lo hago yo" le respondo en tono tranquilo pero muy firme. Me deja hacer. Mientras sigo, Cujo hace como que ordena cosas allí al lado."Perfecto" pienso. Al final acabo. Dejo la caja tal y como estaba. Voy hacia el montón de cajas donde estaba ésta y la abandono. Después, tranquilamente, cojo una sin abrir y me voy hacia la caja. Según me contó luego Re, Cujo se quedó blanca en ese instante. Sí, pude haber muerto de camino a la caja pero me jugué el tipo. Mientras voy a pagar, Cujo se pone a mi altura y me dice: "Eso no son modales". Le respondo tranquilamente: "Le he dejado la caja exactamente igual que como me la encontré". Cujo no dice nada y se larga no se adónde. Sí, creo que llevaba el rabo entre las piernas. Niños, no hagáis esto en casa.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-553177316679177557?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/553177316679177557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=553177316679177557&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/553177316679177557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/553177316679177557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/07/el-sabado-que-sobrevivi-cujo.html' title='El sábado que sobreviví a Cujo'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-5809069814086072978</id><published>2009-04-30T21:13:00.015+02:00</published><updated>2009-05-04T11:32:49.224+02:00</updated><title type='text'>La mejor novela del mundo. Parte III</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Un sonoro claxon sacudió la tranquila mañana de sábado en &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Banstead st&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;. Dorothy estaba sentada en su viejo sillón ocre cuando lo oyó. La pierna le había dado una mala noche y la mantenía en alto mientras refunfuñaba a solas. A pesar del dolor, al oír la bocina del coche, se levantó a curiosear. Cojeando un poco se acercó a la puerta. Apartó con sigilo uno de los visillos que adornaban las decorativas jambas de vidrio y echó un vistazo fuera. Al instante reconoció el &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Rover &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;que paraba delante de su casa y la abultada figura que lo conducía: era Freddie, el amigo de Clusk. Aquel grueso perfil era inconfundible. No pudo ignorar que el coche relucía como si fuera nuevo. Parecía que Freddie se hubiera empeñado en tenerlo a punto para ir a algún lado. Por lo que ella sabía, es lo que solían hacer los hombres con sus coches. Siguió allí mirando esperando a que Freddie bajara del &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Rover&lt;/span&gt;. Mientras permanecía expectante escuchó los familiares crujidos de los pasos de Clusk sobre el piso de madera de la planta superior. Con el tiempo, uno aprende a distinguir los pasos de los que tiene cerca. Era obvio que Clusk también había oído el claxon y se disponía a bajar. Dejó el visillo que sostenía con las manos y se dirigió a la base de la escalera. Para cuando su cojera le permitió llegar, Clusk ya estaba abajo. Al encontrarse frente a frente, Clusk le dió los buenos días tímidamente y agachó un poco la cabeza. Dorothy estaba un poco confusa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"He visto a Freddie fuera pero es muy temprano Clusk, ¿ya te vas?" dijo con tono de preocupación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Freddie aún se mantenía ligeramente cabizbajo. Se armó de valor y le contestó &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Sí, esto...vamos a...bueno, es una sorpresa", terminó diciendo improvisando una explicación.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Dorothy dudó unos segundos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"¿Una sorpresa?" exclamó sin entender del todo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Clusk carraspeó un poco. En parte porque empezaba a ponerse muy nervioso y en parte por ganar algo de tiempo. De pronto le vino a la cabeza una frase que su madre le repitiera: Clusky, mentir no es cosa de caballeros y tú quieres ser un caballero ¿verdad? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Creo que Freddie quiere llevarme a algún sitio pero no me ha dicho aún donde" contestó prolongando su historia un poco más.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"¿Sin desayunar siquiera? Te he preparado unas tortitas Clusky". Por su tono, la última frase de Dorothy era un claro chantaje. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Clusk empezó a sentirse acorralado y, a la vez, algo culpable. El claxon del Rover volvió a rugir y él aprovechó aquel momento de tregua para escapar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Tengo que irme Dorothy. Gracias por las tortitas pero Freddie me espera. Siento no haberla avisado anoche. Supongo que tomaremos algo por ahí".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Algo avergonzado, se fue directo a la puerta. Cogió su gabardina y su sombrero mientras oía la cadencia de la cojera de Dorothy a su espalda, como persiguiéndole.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Está bien, no pasa nada hijo. Creo que hay un sitio nuevo en Fulham's St., cerca de ese apestoso Smokey's. No sé como a alguien se le ocurriría ir allí" empezó a relatar Dorothy.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Gracias Dorothy" dijo Clusk en un tono que daba por zanjada la conversación mientras cruzaba ya la puerta. En el instante en que iba a cerrarla oyó que Dorothy le decía&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Feliz cumpleaños Clusky". Él se relajó por un instante y le dió las gracias mientras cerraba. Al darse la vuelta se olvidó de los escalones que le separaban del suelo y a punto estuvo de acabar sobre la grava que alfombraba el sendero del jardín. Freddie, que leía el &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Times&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; mientras esperaba, se giró y vió como su amigo daba un buen traspié. Todo quedó en un susto. Al verlo de nuevo recompuesto, le sonrió. Clusk se sentía un poco ridículo por toda la situación. Bordeó el &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Rover&lt;/span&gt; de su amigo, abrió la puerta y se instaló en el asiento de al lado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Buenos días Clusk" dijo Freddie con una sonrisa mientras doblaba el periódico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"¿Podrías arrancar?" le contestó su amigo bastante serio. Tenía su gabardina y el sombrero sobre su regazo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"El &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Times&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; dice que la primera carrera en el &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Catford Greyhoud Stadium&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; es a las once, ¿O prefieres hoy ir a &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Crayford&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;?" dijo Freddie para agradarlo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Catford&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; está bien Fredderick, arranca por favor". Clusk estaba cada vez más nervioso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Dicho y hecho". Freddie miró hacia la casa y vió como Dorothy les espiaba a través de uno de los visillos. Sonrió y puso en marcha el contacto. El Rover salió suavemente y empezó a recorrer&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;la calle. Aún se podían contar números en &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Banstead&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; cuando Clusk se relajó por fin en su asiento y suspiró aliviado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Perdona Fred" añadió.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"No pasa nada Clusk, te entiendo. Además, hoy es tu día". Dijo quitándole importancia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; Clusk sonrió y, dentro de sí, se lo agradeció de veras. Algo más animado le preguntó:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"¿Podrías llevarme a algun sitio a desayunar? Me muero de hambre."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Ese era al plan. Dicen que hay un sitio nuevo en &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Fulham&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; pero no me fío ¿Tú qué dices?"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Sí, creo que Dorothy me ha dicho algo pero prefiero ir donde siempre".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Tú mandas. Directos a &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Smokey's&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; pues".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Freddie conducía por la autopista A3 mientras ponía al día a su amigo de algunos problemas domésticos. Su mujer le atosigaba porque quería comprar unas cortinas nuevas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"No lo entiendo Clusk. Sólo tienen dos años pero dice que esta temporada se lleva un estampado francés. ¿Francés? Pues que lo pongan en Francia ¿Cortinas francesas en una casa inglesa? Te juro que no entiendo nada."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Clusk se reía a carcajada limpia. Freddie tomó la salida para la A219 que les llevaría directos a &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;New King's Road&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;, cerca de &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Fulham&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;. No había mucho tráfico y el día prometía, apenas había niebla. Se hizo un silencio en la conversación mientras recorrían la A219. Sólo se oía el suave rugido del motor inglés abriéndose paso. Clusk miraba por la ventanilla pensativo. -Debe ser una lata tener que discutir con alguien por unas cortinas- se decía a sí mismo pero, en el fondo, lo envidiaba y era consciente de ello.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Ya casi estamos" dijo un Freddie orgulloso mientras enfilaba &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;New King's Road&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;. Miró a su amigo que llevaba dibujada en la cara, desde hacía un buen rato, una sonrisa estúpida y éste salió de su ensoñación. Se había estado imaginando como sería discutir con Sue sobre unas cortinas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;No tardaron mucho en aparcar el reluciente &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Rover&lt;/span&gt;. Al entrar en &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Smokey's&lt;/span&gt; vieron a Marcus, algo alterado, tras la barra. Le daba instrucciones a una chica. Lo  saludaron y éste les hizo una seña, luego hablarían.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Debe ser nueva" dijo Freddie mientras cruzaban el reformado pub.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;No había mucha gente en el local a esas horas y Clusk pudo elegir la mesa en su rincón favorito, junto a la ventana y algo aislada del resto. Miraron la carta aunque, como todo cliente asiduo que se precie, la conocían de sobra. Marcus apareció de pronto. Les dio los buenos días y les confesó que había contratado a la hija de un conocido por hacerle un favor. Al parecer, la chica era bastante torpe y él empezaba a desesperarse. Ellos le pusieron también un poco al día de sus vidas. Fue Freddie el que confesó que era el cumpleaños de Clusk. Al final, pidieron lo de costumbre. Mientras desayunaban, Clusk le contó a su amigo un par de cosas interesantes que había leído en el &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Reader's Digest&lt;/span&gt;. O al menos, a él se lo parecían. Por su parte, Freddie le suministraba los últimos cotilleos de la oficina. La mayoría sorprendían bastante a Clusk que no parecía enterarse nunca de nada:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Es imposible Freddie. ¿Robertson? Jamás lo hubiese sospechado. ¿Estás seguro?"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Freddie asentía con la cabeza y una sonrisa iluminaba su cara. De vez en cuando, ambos interrumpían la charla para mirar hacia la barra donde Marcus intentaba no desesperarse mientras parecía corregir a la nueva camarera. Contando a la chica, había tres camareros en el local y luego estaba Marcus que, normalmente, sólo supervisaba. Esa mañana, parecía hacer el trabajo de dos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Un excelente café el de Smokey's" soltó un Clusk satisfecho al terminar su taza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;En ese instante Marcus, que parecía tener prisa, se despidió desde la puerta haciéndoles una seña. Ellos le devolvieron el saludo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"¿Dónde crees que irá?" preguntó Freddie. Clusk se tomó su tiempo para responder, luego sonrió y contestó&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Seguramente a por otra camarera". A Freddie le hizo gracia la ocurrencia. Después del episodio con Dorothy, Clusk se encontraba de muy buen humor. Llamaron a uno de los camareros para pagar. Éste asintió. Un sonriente Clusk dijo triunfal&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Fred, hoy pago yo".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"Debo reconocer que me encanta cuando me invitan" le contestó su amigo echándose hacia atrás en la silla con una media sonrisa. "Creo que he comido demasiado" añadió tocándose su enorme barriga y torciendo ahora un poco el gesto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"En realidad invita el señor Cabbot" le susurró Clusk en un misterioso tono mientras sacaba el billete de 50 libras que recibiera la tarde anterior. Su amigo enarcó las cejas y bastante confundido, soltó un ahogado&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;-"¿Cabbot?"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; En ese momento llegó el camarero. "El señor O'Brien les invita caballeros" dijo con una voz atiplada. Los dos se miraron y le dieron las gracias al chico. Ambos se sentían satisfechos. Mientras recogían sus gabardinas, Freddie insistió con la pregunta que había quedado en el aire: "¿Cabbot? " &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;"Luego te lo cuento" le respondió su amigo. Al salir, un cálido sol gobernaba ya las calles londinenses. Cuando Clusk recibió las caricias del astro rey en la cara, cerró los ojos y una felicidad especial lo embargó. En ese preciso instante supo que aquel día era especial, sería especial. Como si algo fuera a cambiar. Una voz interior le decía: Espera un poco más, sólo un poco más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-5809069814086072978?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/5809069814086072978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=5809069814086072978&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/5809069814086072978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/5809069814086072978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/04/la-mejor-novela-del-mundo-parte-iii.html' title='La mejor novela del mundo. Parte III'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-8419374338624038634</id><published>2009-04-14T18:42:00.017+02:00</published><updated>2009-04-15T20:35:35.777+02:00</updated><title type='text'>La mejor novela del mundo. Parte II.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SeTCx5PEdKI/AAAAAAAAAio/zZ29iaVHd6k/s1600-h/monet.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 241px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SeTCx5PEdKI/AAAAAAAAAio/zZ29iaVHd6k/s320/monet.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324594821892175010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;Aquel viernes se presentó como tantos otros, sin hacer demasiado ruido. El Big Ben parecía afanarse en marcar las cinco. Mientras tanto, una espesa niebla intentaba ocultar un cielo rojizo tras el cual se adivinaba un sol ya moribundo. En el edificio de oficinas de Maynsfield Avenue algunas luces comenzaban a encenderse. Cabbot &amp;amp; Asociados, la pequeña pero solvente firma de abogados donde Clusk trabajaba se ubicaba en las plantas tercera y cuarta. Apenas quedaba gente a esas horas de viernes en la pequeña empresa. El pequeño flexo del despacho de Clusk lucía encendido. Nuestro personaje estaba envuelto en un marasmo de papeles intentando poner orden. Quería dejarlo todo listo para el fin de semana cuando sonó el teléfono. Clusk se sobresaltó. Hace tiempo hubiera podido ser Sue. Solía llamarlo al menos un par de veces al día. Una para almorzar y otra para volver juntos a casa. A veces, le costaba quitarse esa idea de la cabeza. -De eso hace mucho tiempo- terminaba diciéndose. Ahora sólo podían llamarlo dos personas: su jefe o Freddie. Freddie era el mejor amigo de Clusk y también trabajaba allí. Era un tipo orondo y bonachón de los que hacen reír a todo el mundo. Siempre conseguía hacerse con la clave para robarte una sonrisa, tenía ese don. Por la hora que era Clusk se imaginó que sería su jefe. Hacía a Freddie en casa hacía un buen rato. Se sentó firme en la silla. Cogió el auricular y con tono serio respondió:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Cabbot &amp;amp; Asociados, al habla Clusker, ¿en qué puedo atenderle?".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"¿Aún sigue ahí señor Clusker?" dijo una voz conocida en tono burlón al otro lado del teléfono.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Ah hola Freddie", repuso Clusk más aliviado arrellanándose sobre la silla. "Pensé que era el señor Cabbot".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Clusk volvió a oír a su amigo reírse. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Lo sé Clusk", añadió Freddie tras su pequeña risa. "Oye, ¿que quieres hacer mañana?" le espetó.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"¿Mañana?" respondió Clusk como si no entendiera.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Es tu cumpleaños, ¿recuerdas?" contestó Freddie y remarcó la última palabra con tono de sorna.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Clusk suspiró y dejó caer un leve ah, después se dirigió a su amigo:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Podríamos ir a las carreras, hace un par de sábados que no vamos"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Me lo imaginaba", le contestó un decepcionado Freddie desde su teléfono.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Podemos hacer otra cosa, Frederick" repuso Clusk cediendo. Clusk solo llamaba Frederick a su amigo cuando una conversación se tornaba seria. En ese instante, Freddie añadió con tono conciliador:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Ey, Clusk. Por mí está bien. Si quieres pasar el día de tu cumpleaños viendo perros correr, por mí no hay problema. De veras."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SeTCxmCGv0I/AAAAAAAAAig/ozUXUNshdH0/s320/galgo.jpg" style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 178px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5324594816737525570" /&gt;&lt;div&gt;Las carreras de galgos era la segunda afición conocida de Clusk. Su pasión por los canódromos había nacido un poco por curiosidad. Recordaba que era una de los hobbies de su padre y, un día, sin planearlo, se acercó a ver una carrera. No pasó nada especial ni ese día ni las siguientes dos veces que acudió a ver los canes competir. Si seguía yendo era porque aquello le mantenía cerca de su padre. Pensaba que sintiendo lo que el sentía cuando acudía allí era una forma de estar cerca de él. De meterse en su piel. De conocerlo un poco más y recuperar algo de aquel tiempo que les había sido robado. Fue el sábado que decidió apostar diez libras por un desconocido Flappy cuando prendió la chispa dentro de él. Era la primera vez que apostaba. "Ya que estoy aquí"- se dijo-. Clusk no sabía de favoritos ni carreras más que lo que escuchaba decir a su alrededor. Como vió que había varios criterios decidió elegir un nombre al azar. El afortunado fue Flappy. Un galgo blanco con manchas negras que a él le pareció simpático. Flappy llevaba el número siete sobre su flaco lomo. Clusk observó el inicio de aquella carrera con cierta indiferencia. Flappy iba en mitad del pelotón y Clusk prestaba más atención al gentío que a la carrera en sí. Fue esa última vuelta lo que lo cambió todo. En un arranque inesperado, Flappy se puso segundo y a Clusk se le aceleró el pulso. Ni siquiera se había imaginado que pudiera ganar. No sabía si quería ganar siquiera, dudaba nervioso. El resguardo de la apuesta estaba encerrado ahora en el puño furioso de Clusk. La recta final se le hizo eterna. Cuando el  desconocido número siete cruzó la meta en primer lugar, Clusk se sintió flotar. Alzó los brazos y gritó sin ser consciente de lo que hacía. Experimentó una sensación de júbilo en su cabeza que nunca antes había experimentado. El corazón se le salía del pecho y jamás se había sentido mejor. Nunca lo supo, pero ese fue el instante que más cerca estuvo de su padre. Como las apuestas estaban 10 a 1 por aquel desconocido siete, Clusk se llevó un buen pico. Desde entonces, nació en él una pasión por las carreras que ya nunca le abandonaría.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Te recogeré temprano en mi coche, huum... a las 9", dijo un Freddie algo serio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"¿Tan temprano?" contestó un Clusk algo contrariado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Sí, había pensado en pasar por Smokey's a desayunar" se explicó Freddie sin que su tono&lt;/div&gt;&lt;div&gt;dejara entrever que había opción a réplica.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Clusk elevó bastante la voz:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"¿Por Smokey's?" &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después hizo una pausa consciente de su pequeño grito y siguió hablando en tono normal: "Ya sabes que a Dorothy no le gusta que vaya por allí y mañana, en concreto, seguro que me habrá preparado algo especial."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Freddie empezó a reirse de nuevo y argumentó&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Por el amor de Dios Clusk, vas a cumplir 46 años y además, sólo es tu casera."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Clusk se defendió con tono infantil.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Sí, pero seguro que se huele algo cuando no desayune allí."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Eres imposible" dijo Freddie entre carcajadas. "Mañana a las 9 y no se hable más"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Clusk parecía contrariado. Cuando iba a contestarle a su amigo, alguien tocó la puerta&lt;/div&gt;&lt;div&gt;abierta de su despacho. Clusk parecía haber visto un fantasma. Sin despedirse de su amigo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;colgó el auricular y se sentó correctamente en la silla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"¿Señor Cabbot?" se dirigió Clusk muy serio a su visita.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"¿Aún por aquí Clusk?" dijo el dueño de la oficina con un sonrisa paternal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Sí, verá, es que quiero..." empezó a decir pero el señor Cabbot le interrumpió:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Vete a casa Clusk, ya son más de las cinco".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Pero señor,..." intentó argumentar un torpe Clusk.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"A casa" añadió el jefe en tono bastante serio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se hizo un silencio entre ambos. Clusk empezó a recoger sus papeles con la cabeza gacha. Cuando se disponía a salir, el señor Cabbot se giró sobre sus talones y se dirigió de nuevo a él. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-"Oye Clusk, necesitas salir. Tomar el aire. Conocer gente nueva ¿Por qué no vas a tomar algo por ahí con Freddie? Yo invito." &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y deslizó un billete de 50 libras sobre la mesa de Clusk. Después le echó una mirada lastimera y desapareció por el pasillo. Estos detalles hacían que se sintiera apreciado en la empresa. Al poco, Clusk apagó el flexo y cerró con llave su despacho. No pensaba llamar a Freddie pero sí le tentaba la idea de ir a tomar algo a Smokey's. Mientras duró el viaje en ascensor lo meditó. Le mentiría a Dorothy diciéndole que había estado en cualquier otro lado. Smokey's era un local bastante de moda en los alrededores. En sus inicios fue un pub que abriera la señora O'Brien. Dorothy siempre sostuvo que la señora O'Brien quiso robarle a su Lancaster y nunca se lo perdonó. Mucho después, su hijo, Marcus O'Brien, un chico listo y con visión, había tomado las riendas del local. Smokey's pasó de ser sólo un pub a servir comida también. Sus desayunos y en especial sus brunch, se habían hecho famosos en la zona. Y aunque Dorothy sabía quien mandaba ahora en Smokey's, siempre que podía, hablaba mal de aquel sitio. -Hay heridas que nunca se curan- le había dicho una de las amigas de Dorothy a Clusk cuando le contó la historia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Clusk salió a la calle donde la triste niebla londinense lo recibió. En ese preciso instante su valor flaqueó y decidió que iría a casa. Se imaginó su plan para esa noche. Llegaría a casa. Saludaría a Dorothy y dejaría su gabardina y su sombrero en la entrada. Picaría algo que ella le habría dejado, seguramente un guiso frío del almuerzo. Mientras cenaba sería acosado por interminables preguntas sobre su día. Luego se excusaría, le diría a Dorothy que estaba cansado. Subiría a su habitación y acabaría de leer el último ejemplar del Reader's digest que había recibido esa misma semana. Sonrió para sí, le parecía un buen plan. Un leve viento sacudió la calle y Clusk se apretó de frío dentro de su gabardina. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-8419374338624038634?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/8419374338624038634/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=8419374338624038634&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/8419374338624038634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/8419374338624038634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/04/la-mejor-novela-del-mundo-parte-ii.html' title='La mejor novela del mundo. Parte II.'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SeTCx5PEdKI/AAAAAAAAAio/zZ29iaVHd6k/s72-c/monet.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-5905882934222224774</id><published>2009-04-02T15:02:00.010+02:00</published><updated>2009-04-03T00:47:32.033+02:00</updated><title type='text'>La mejor novela del mundo. Parte I</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SdU6WC-J4GI/AAAAAAAAAiI/12c4-2zhK8k/s1600-h/victorian-house.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SdU6WC-J4GI/AAAAAAAAAiI/12c4-2zhK8k/s320/victorian-house.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5320222685237207138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;James Clusker o "Clusk", como todos lo llamaban, era un chupatintas sin futuro del sur de Londres. Tenía un trabajo mediocre pero lo ejecutaba a la perfección. Además, nunca había dado un solo problema en su oficina así que los jefes lo tenían en alta estima. Él sabía que aquel no era un gran trabajo pero se sentía apreciado y eso era suficiente. Aunque Clusk no los recordara todos, ya había visto cuarenta y cinco eneros distintos. Y en todo ese tiempo nunca había llegado a casarse. Durante casi cinco años había estado saliendo con Sue Hampton, una secretaria con mucho encanto que trabajaba en la planta de abajo. Clusk tardó unos seis meses en pedirle una cita desde que la viera cruzar un día delante de su despacho. Tras un precioso ramo de flores, elegido por la dependienta de la floristería, y una torpe pero sincera invitación que conmovió a la dulce Sue, ésta aceptó salir con él. Durante todo el tiempo que estuvieron juntos, Sue siempre esperó a que Clusk le pidiera matrimonio pero él nunca encontró el momento adecuado. Clusk quería encontrar un instante mágico pero siempre había algo que le parecía fuera de lugar. Al final, Sue lo abandonó y se casó con Roy, un compañero de trabajo de ambos. Tras casarse, ambos se habían mudado a una casa residencial en el norte, tenían un hijo y eran muy felices. Durante sus dos primeras navidades de casada, Sue le había mandado a Clusk un par de felicitaciones. Al no obtener respuesta, dejó de hacerlo. Tras el incidente de la boda, Clusk decidió mudarse. Hasta ahora, había vivido en la enorme y seria mansión victoriana que heredara de su madre. Pero desde que Sue se casara, se le antojó que la casa le quedaba grande. Decidió venderla y mudarse a un apartamento. Encontró lo que buscaba en casa de Dorothy. Dorothy, así se hacía llamar la otrora señora Lancaster, era una comadrona retirada. Tras cuarenta años asistiendo partos en el mismo hospital, éste sólo le había dejado una pésima pensión y un dolor ciático en la pierna derecha que, de vez en cuando, le impedía caminar por algún tiempo. Al menos, tenía la casa que le dejara su difunto marido, el veterano sargento Lancaster. Pero dado que la pensión no daba para mucho, había decidido alquilar la pequeña buhardilla de que disponía. Tras cientos de entrevistas y estando a punto de resignarse y vender la casa -pasados los cincuenta uno no vive con cualquiera, les repetía siempre a sus amigas-, apareció Clusk. Al verlo entrar, Dorothy supo que era el adecuado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Ding, dong, sonó el timbre en el 29 de &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Banstead street&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;. Dorothy se puso de pie y se encaminó a la puerta. Abrió ésta y apareció la sonrisa amable del viejo Fisk, el cartero. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;- "Buenos días Dorothy", dijo Fisk ofreciéndole varias cartas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;- "Buenos días Fisk", respondió Dorothy con tono educado." ¿Algo para Clusk?" , añadió mientras ojeaba la correspondencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Fisk se levantó un poco la gorra y se rascó la cabeza. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;- "Creo que sólo el &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Reader's Digest&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; señora", contestó Fisk repasando mentalmente los sobres que había entregado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;- "Dorothy", le corrigió ella.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;- "Perdón señora...Dorothy", dijo un Fisk algo avergonzado de haberse vuelto a equivocar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Ella le miró con gesto serio y añadió:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;- "Muy bien Fisk, buenos días."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;- "Buenos días..." por un segundo estuvo a punto de repetir su error pero esta vez cayó en la cuenta y añadió mientras se cerraba la puerta: Dorothy. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Fisk bajó los cuatro escalones de la entrada. Cogió su bici y se alejó pensando que era una estupidez, tras cuarenta años de llamar a las cosas por su nombre, cambiárselo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Entre las tres aficiones conocidas de Clusk se contaba la lectura. Era un voraz lector, en especial, del &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Reader's Digest&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; al que estaba suscrito. Solía agotar los números de la revista en poco tiempo y una vez acabada ésta se dedicaba a las novelas. Ahora pretendía devorar la nada mal nutrida biblioteca de Dorothy. Cualquier psiquiatra que hubiera indagado algo en el pasado de Clusk hubiera dicho que esa afición a la literatura le venía de la infancia. Siendo niño, Clusk había ganado un certamen de poesía en el colegio con un poema titulado &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;A rose to mum&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;. El poema era una oda al cariño que Clusk sentía por su madre. Su padre acababa de abandonarlos y su madre estaba destrozada, así que Clusk escribió los versos en gran medida para hacer sentir mejor a su madre. Sin saberlo, le decía a su madre que la quería y que él nunca la abandonaría. Lo cierto es que el poema de Clusk no había sido el mejor. Tras varias semanas abatido por la marcha de su padre había conseguido escribir aquel poema. Era lo único positivo que había hecho en todo ese tiempo. Así que su profesor decidió premiarlo para que se animara. El gesto tuvo el efecto deseado y la pequeña medalla y el diploma que obtuvo lo catapultaron a la normalidad. Desde entonces, no había parado de leer. Lo extraño es que nunca volvió a escribir aunque sí había sentido la necesidad de hacerlo. No lo había hecho, según él, porque no encontraba la historia adecuada. De algún modo esperaba, sin saberlo, que su siguiente historia también fuera reconocida por los demás. Pero tras más de treinta años, desde que ganara aquel concurso escolar, no había escrito una sola línea.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-5905882934222224774?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/5905882934222224774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=5905882934222224774&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/5905882934222224774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/5905882934222224774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/04/la-mejor-novela-del-mundo-parte-i.html' title='La mejor novela del mundo. Parte I'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SdU6WC-J4GI/AAAAAAAAAiI/12c4-2zhK8k/s72-c/victorian-house.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-2678662434668317818</id><published>2009-03-15T17:26:00.008+01:00</published><updated>2009-03-18T10:11:23.623+01:00</updated><title type='text'>¿Quieres casarte conmigo?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/Sb0yrrrHWgI/AAAAAAAAAiA/x4nPhxUVQy4/s1600-h/Banco+Esp.png"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 241px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/Sb0yrrrHWgI/AAAAAAAAAiA/x4nPhxUVQy4/s320/Banco+Esp.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5313458861406378498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Estoy en esa edad de casarme con un banco. Treinta años de entrega, a demostrar en incómodas  mensualidades, hasta que la cancelación de la deuda nos separe. Supongo que aquí no vale lo de "en la riqueza y en la pobreza" aunque por lo demás todo va más o menos igual. Lo malo de estos días es que las novias se han vuelto un poco estrechas. Llevo dos meses coqueteando con la chica pero nada. No se deja meter mano. Ni que sí ni que no y yo que no valgo para Don Juan, que cruz. El viernes fui a tirarle los trastos otra vez. Antes, me arreglo. Una camisa de marca, chaqueta, zapatos relucientes y raya perfecta sobre el parietal. Reparo en lo ridículo del asunto. Uno se arregla para ir a pedirle dinero a un banco como si no lo necesitara. Pero, por otro lado, a nadie se le ocurre soltarle un euro a un pobre en la calle si éste va de Dolce&amp;amp;Gabbana. A pesar de todo, me afano y salgo como arrancado del catálogo del corte inglés. Doy mi paseito y llego por enésima vez al banco. Tiro de la enorme puerta deseando que no haya cola, las odio. Entro y no hay nadie, bien. Voy directo a la mesa de turno. Miro a la chica, le hago un gesto cortés y me dice que me siente. Accedo y antes de tener tiempo de hacerlo, me suelta, sin levantar la cabeza de los papeles: "Aún no he mirado lo tuyo".  En realidad, ya lo sabía, me digo a mí mismo. De hecho, sé todo lo que me va a decir en los próximos quince minutos pero, aún así, finjo que no y seguimos. Agarra una lista de personas y me pregunta: "Fulano de tal y cual, ¿verdad?" Me quedo un poco estupefacto al oír mi nombre completo, eso sí que no me lo esperaba, y, allí sentado, le digo que sí. Me fijo en la lista de pretendientes. Cada uno tiene un color, el mío es azul. ¿Qué querrá decir eso, me pregunto? Dar largas, me supongo. Seguro que el azul significa guerra de desgaste, así que le pregunto: "¿Y entonces? Porque le recuerdo que están a punto de entregar los pisos". Bla, bla, bla, unos tira y afloja más allá, dejémoslo ahí, la chica queda en llamarme la semana próxima con una respuesta formal. Algo así como el "Vuelva usted mañana" de Larra salvo que hay algo raro en sus ojos. Me da a mí que esto no es pura vagancia &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;made in Spain&lt;/span&gt;. Decido retirarme, misión cumplida. La batalla de hoy sólo consistía en recordarles que sigo ahí. Tengo mis ases en la manga. Salgo del banco con la inevitable sensación de que esta chica en cuestión es muy estrecha (no la de la mesa, ojo) y echo a andar. Camino de casa cruzo por un pequeño parque. Me fijo en dos mocosas que juegan y me quedo estático. Apenas levantan cuatro palmos del suelo. Una tiene rizos de oro y la otra un corte a lo Cleopatra. La rubia lleva una comba en la mano y va corriendo. La emperatriz la persigue intentando agarrar la soga. Es difícil expresar la cara de felicidad de ambas y la sensación que provoca su risa llenando el parque. La risa de un niño es algo especial que te invade y te colma, aún no sé muy bien por qué. La estampa y esas risas me transportan a mi infancia. A cuando yo jugaba. Antes y después de clase jugábamos a "No pisar alquitrán". Recuerdo deslizarme por la barandilla verde del colegio (gracias a Dios aún siguen verdes y puedo verlas de vez en cuando). A veces saltaba de golpe al foso o corría como un poseso por él. Tengo grabada la tensión que se sentía al tratar de esquivar al compañero que se la picaba. Pero, por encima de todo, llevo impresa la felicidad que me provocaba tocar la columna de cemento encalado al grito de "¡Salvado!". Joder, me digo.  ¿En qué momento del camino dejé de ser tan feliz con tan poco? ¿Alguien sabe como volver? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-2678662434668317818?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/2678662434668317818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=2678662434668317818&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/2678662434668317818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/2678662434668317818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/03/quieres-casarte-conmigo.html' title='¿Quieres casarte conmigo?'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/Sb0yrrrHWgI/AAAAAAAAAiA/x4nPhxUVQy4/s72-c/Banco+Esp.png' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-8740332752124397348</id><published>2009-02-14T17:51:00.011+01:00</published><updated>2009-02-14T19:06:29.775+01:00</updated><title type='text'>Good morning</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SZb-aJqHYOI/AAAAAAAAAho/5oF1YXfuWqQ/s1600-h/DSC02376.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SZb-aJqHYOI/AAAAAAAAAho/5oF1YXfuWqQ/s320/DSC02376.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302705336497955042" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;Finales de julio del año pasado.&lt;/span&gt; Vivimos en Tel Aviv. Son las 18 y algo y estamos en el apartamento de Uri. Uri es un chico israelita, de nuestra edad. Nos cuenta que se dedica al cultivo de flores mientras su inquieto labrador, Jogo (Uri sabe portugués), juega con nosotros. Pasará Septiembre en el ejército, es su deber, y octubre en Etiopía con su trabajo. Por eso realquila el apartamento. No quiere perderlo. Re, mi novia, juega tanto con el perro que Uri le sugiere, con una sonrisa, que se lo quede en octubre. "A mis padres no les hace mucha gracia quedárselo" nos comenta. El apartamento está muy bien y él es un buen tipo, se nota, así que cerramos el trato, le estrechamos la mano y nos vamos. Ya tenemos apartamento para septiembre y octubre, y a buen precio. &lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;Principios de octubre del año pasado.&lt;/span&gt; Ahora mismo son las 00:15 horas y estamos en Barcelona, transbordo obligado, camino de regreso a Tel Aviv. Hemos hecho un viaje relámpago a casa para arreglar papeles. Todo en orden, ya vamos de vuelta. Estamos cansados y aún falta un rato para embarcar. "El Prat" está muerto a estas horas; todo cerrado. Me resulta raro. Casi una hora después, embarcamos. Nos instalamos en el flamante airbus 320; segunda fila como de costumbre. Tenemos tres asientos para dos. Recuerdo el despegue, no me acostumbro a ellos. Duermo un poco pero, de vez en cuando, me despierto. Los israelitas no paran en el avión; su naturaleza, supongo. La verdad es que no paran en ningún lado. Tras unas cuatro horas aterrizamos. Miro el reloj: el capitán Sacrimonti ha corrido. A estas horas siempre lo hace. Al final, terminas conociendo el nombre del que te lleva y te trae a casa. Conozco su cara. Siempre nos saluda cuando bajamos del avión. Parece buena persona. Es cuarentón y tiene poco pelo. Acompaña su permanente sonrisa de una perilla algo rala. Siempre me he preguntado si es italiano. Caminamos perezosos por Ben Gurion -el aeropuerto-. Los israelitas nos adelantan. Aprovecho y adelanto yo mi reloj una hora, "son las 6 joder", me digo. Llegamos al control. Colas en todos los puntos de acceso. Esperamos pacientes nuestro turno. Nos toca un tipo rubio, de europa del este, presumo. No es ruso, estoy seguro, más bien polaco. De esos con cara de pocos amigos. Aguanto estoico el ritual de preguntas. Me lo sé de memoria. De pronto, el tipo descubre mi visado de trabajo israelí en el pasaporte. Me pregunta si trabajo allí y ciertamente su inglés no camufla el acento eslavo. Le respondo que sí ¿no es obvio? El tipo descuelga un auricular y lo comprueba. Al final sella los pasaportes y nos deja pasar. "Menudo imbécil" pienso. Recogemos las maletas. Re se empeña en tomar un café, así que vamos a una pequeña cafetería del aeropuerto. "Estoy reventado" pienso mientras me desplomo en la silla con la bandeja de los cafés. Una desventaja de saber inglés es que, fuera de la península, siempre te toca pedir. Al rato, salimos de la terminal. Pasamos, como de costumbre, por delante de la &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Menorah&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de Dalí que preside una de las puertas de Ben Gurion. Doblamos y miro en una pantalla electrónica el precio recomendado del taxi a Tel Aviv: 130 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Shekels&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;. "Sólo ha subido 10 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Shekels&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; en 10 días", no está mal, me digo irónicamente. Nos montamos en el taxi. Le digo la dirección al conductor: "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Tel Aviv, Ibn Gavirol number 12, pleaaaaase"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;. El taxista y su &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;kippa&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; asienten. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SZb-7dmRiZI/AAAAAAAAAhw/hYQ6GuF6e7Q/s320/bauhaus-bilu-street.jpg" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 245px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302705908786235794" /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Acto seguido me pregunta que si enciende el taxímetro. "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;130, ok&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;?" -le espeto-. Me sonríe y vuelve a asentir. Prefiero ir así, sin tener que mirar el taxímetro. Son unos 25 minutos de ruta y se agradece mirar por la ventanilla tranquilo. Nunca me acostumbro a ver como aparecen los rascacielos de la nada y la ciudad te engulle poco a poco. Ese momento de transición tiene algo especial y me gusta disfrutarlo. Por fin llegamos al portal. Pasan las 7 de la mañana y el calor es ya insoportable. Hay que subir las maletas y es un tercero sin ascensor. Llegamos arriba sin aliento. Dejamos los bultos en la habitación principal que hace las veces de salón-cocina. No nos queda agua. "Maldita sea" me quejo a viva voz. Bajo a comprarla al &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;24 hours&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de abajo. Decido, ya que estamos, subir un pack de seis botellas. Cuando llego arriba me tiro en el sofá de cuero y me quedo pegado a él. Estoy sudando, a medias por el esfuerzo y a medias por el bochorno de Tel Aviv. ¿Es que aquí no va a dejar de hacer calor nunca? -me quejo-. Re me trae, amable como siempre, un vaso de agua. Bebo despacio y me voy al dormitorio. Ella ya ha cerrado las persianas. Me sigue pareciendo increible a día de hoy que allí a las 7 el sol sea ya demoledor. Me desnudo y me quedo en calzoncillos. Me pongo dos tapones en los oídos y me echo en la cama. Re está a mi lado y juraría que ya duerme. Cierro los ojos y me siento agusto. Suspiro aliviado. Tengo esa sensación maravillosa de me-toca-no-saber-nada-del-mundo. En segundos todo se me hace negro. Duermo. No recuerdo nada. Solo negro. Zzzzzzzzzzzzz.....&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Al cabo de lo que van a ser 3 horas abro un ojo. Algo me despierta. Re sigue a mi lado. ¿Qué pasa? -me digo-. Estoy tan dormido que no sé lo que ocurre. Me cuesta reaccionar, noto mi cuerpo agotado. Le cuesta moverse. Miro a la puerta del dormitorio, entreabierta apenas dos dedos, y veo la cara de un tipo hablándome. Para ser exactos, solo veo un ojo y parte de la boca. El corazón se me acelera y siento la adrelina por todo el cuerpo. No oigo lo que dice, los tapones. Me quito el tapón derecho. "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Good morning&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;" repite el tipo. Salto de la cama, bendita adrenalina, y abro la puerta con ánimo de matar si hace falta. Pongo cara de Bardem en "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;No country for old men&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;". El tipo me mira respetuoso. Estamos frente a frente. Él enchaquetado, yo con mis Abanderado (y un tapón). Supongo que, en ese instante, iba mejor peinado que yo. Cosas del directo. Él es &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;made in Israel&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;, se nota  por su piel morena, y también algo más bajo que yo. "Le puedo" -pienso-. Le exijo una explicación aunque no parece peligroso. Sólo porta una carpeta en la mano derecha, nada de armas. "Bien" me digo. Me cuenta que es agente inmobiliario. Ha hablado con un amigo de Uri que ahora se encarga del piso ya que Uri está en Etiopía. El amigo no nos ha localizado y le ha dicho que podía enseñar el piso esa mañana. Al parecer, Uri necesita alquilarlo un mes  más. Oigo voces detrás de la puerta. Algunas son femeninas pero todas tienen el inconfundible acento hebreo. Parece que todo encaja. Me relajo ya un poco y suelto el mortífero tapón de mi mano. Parece que el fulano se ha librado de un certero taponazo. Le digo que vale, pero que espere a que nos vistamos y aseemos un poco; solo llevo puesto unos slips (y el tapon, sí). Bien pensado, la escena es digna de una comedia de Woody Allen. Yo hago de Woody Allen. Entro en el dormitorio. La marmota que me gasto por novia no se ha enterado de nada. Sigue dormida. La despierto y se lo explico. Así que nos vestimos y nos aseamos un poco. Apartamos un poco las maletas del salón y les invito a entrar. Contando al agente son cuatro. Parecen dos padres y su hija. Entran amables, sonriendo. La situación es cómica, no es para menos, y todos lo sabemos. Re y yo deambulamos medio dormidos. Ellos lo miran todo, al detalle. Hablan en hebreo. De vez en cuando, el agente se dirige a nosotros en su perfecto inglés. Intenta ser amable. La familia también. Al final, tardan poco, apenas 6 o 7 minutos. Se despiden dando las gracias efusivamente. El agente se disculpa mil veces. "&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;It's ok&lt;/span&gt;" le digo, "&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;Doesn't matter&lt;/span&gt;". Cierro la puerta y, esta vez, echo la llave. Por hoy, está bien de visitas. Voy al dormitorio. Re y yo nos miramos. Empezamos a reirnos. La risa nos invade y, en un rato, no paramos de reir. Yo hasta aplaudo. No me lo puedo creer, me dice. Ya, yo tampoco -le respondo-. Nos reimos un buen rato más. Discutimos si alguien nos creería. Al poco, el cansancio nos recuerda que sigue allí. Nos tumbamos en la cama. Un último vistazo, por si acaso, a la puerta del dormitorio. Cierro los ojos y me digo: Buenas noches, Tel Aviv. Perdón, "Good morning".&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-8740332752124397348?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/8740332752124397348/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=8740332752124397348&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/8740332752124397348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/8740332752124397348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/02/good-morning.html' title='Good morning'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SZb-aJqHYOI/AAAAAAAAAho/5oF1YXfuWqQ/s72-c/DSC02376.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-4200019603864818772</id><published>2009-02-09T00:26:00.013+01:00</published><updated>2009-02-09T01:19:52.362+01:00</updated><title type='text'>Cruzar o no cruzar: he aquí el comilón.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SY9sYBJYljI/AAAAAAAAAgw/9Z5lx7I87-Y/s1600-h/photo.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SY9sYBJYljI/AAAAAAAAAgw/9Z5lx7I87-Y/s320/photo.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5300574446318818866" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Vivo en la frontera con el país del fado, del &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;vinho verde&lt;/span&gt; y del gran Pessoa. En mi tierra solemos cruzar la raya, como decimos aquí, para ir a comer a esos lares. No es que aquí nos falte cocina sino que allí hay una, muy buena, que no tenemos. Y a los españolitos, como todos sabemos, nos gusta mimarnos el estómago. "Comer como Dios manda" que diría un castizo. Aún quedan buenas costumbres en esta piel de toro. Además, está la creencia, creo que cada vez más virtual, ojalá erre, de que en tierra lusitana se come más barato. No sé, no recomiendo cenar, por ejemplo, en el barrio alto de Lisboa. Amén de tener que hacer cola casi seguro, ser caro y la comida bastante regular, lo más probable es que haya una cantante frustrada que os dé la noche a ritmo de lo que ella entiende por fado. En mi caso fue casi peor ver como la legión de guiris de al lado aplaudía emocionada. Eso sí, os ahorro la cantidad de fotos que engordaron el ego de semejante artista. En fin (suspiro), volvamos más cerca de la frontera donde yo vivo. Solemos ir, mis paisanos y yo, claro está, a los entornos de un pequeño pueblo en el lado hermano. Realmente hay unas tres o cuatro &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;cozinhas&lt;/span&gt; por allí que realmente merezcan la pena y, tontos no somos, ahí es donde solemos repartirnos. El otro día fui a comer a uno de esos sitios. Quizás el que más fama, a base de años de servir buena comida, guarde. Aquí llamamos a ese sitio "El Cristo". Si se pasa por mi ciudad no tiene más que preguntar a cualquiera. Todos sabemos llegar allí. Los sábados suelen llenarse sus tres salones aunque, éste en concreto, no se hizo de rogar. El sitio está muy limpio y, sin ser lujoso, se está agusto. El servicio es muy cordial y eficiente ¿Debería mencionar que todos los camareros portugueses hablan español? El menú es casi obligado. Paso por alto algunos detalles y voy directo a él: Almejas &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;a bulhao pato&lt;/span&gt;, bacalao dorado, dos Zapateiras de aúpa, unos tigres (entiéndase especie de langostinos) enormes a la plancha, postre casero, café y copa. Miento, orujo blanco. Lo que se dice una comida pantagruélica, toma palabra finolis. Comemos. Quizás el bacalao algo frío, el resto delicioso. La Zapateira está tan fresca que yo creo que aún se queja. Mucho ruido de cucharas y ... martillos. La zapateira se come con martillo, sí. Suena raro pero es así. Después pedimos la cuenta mientras luchamos por seguir respirando. Llega la facturita y, claro está, las peleas por quien paga (¿Por qué seremos los &lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;spaniards&lt;/span&gt; así? ¿Nacemos o nos hacemos?) Tocamos, para ser exactos, a 33 euros por barba que, bien pensado, es una ganga. Sales de allí con un quilo más pero tu sonrisa de sandía es imborrable: buena comida, buen servicio y buen precio. ¿No deberían llamarlo las tres bés del restaurante? Me repito en el coche, de vuelta a casa, que tengo que aprender portugués. Cada vez me gusta más este país y su gente. Algo de siesta y un par de horas después nos toca visita al hospital: una amiga ingresada. Coincidimos con unos viejos amigos. Quedamos en ir a cenar, esta vez de nuestro lado de la frontera. Elegimos, para no complicarnos, un italiano poco concurrido. Después de medio entrante diminuto, una lasaña, con algo imitando al tomate, y un dedo de pacharán, me soplan 17 mortadelos. Comparativamente, pienso en ese momento, esto es un timo. Por ese dinero hubiera podido volver a cenar bacalao y zapateira hasta hartarme. Luego, con un botón desabrochado, ya vería si un postre o el orujito. Sin mucho afán, dejo el dinero en la mesa y me levanto. Para la próxima, me juro, cruzo la raya.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Posdata&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;: La foto es de una de los dos zapateiras de las que dimos cuenta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-4200019603864818772?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/4200019603864818772/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=4200019603864818772&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/4200019603864818772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/4200019603864818772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/02/cruzar-o-no-cruzar-he-aqui-el-comilon.html' title='Cruzar o no cruzar: he aquí el comilón.'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SY9sYBJYljI/AAAAAAAAAgw/9Z5lx7I87-Y/s72-c/photo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-7115939229528002260</id><published>2009-02-06T13:52:00.019+01:00</published><updated>2009-02-06T17:32:48.826+01:00</updated><title type='text'>Seven Pounds</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/3WYrvq8cDEE&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/3WYrvq8cDEE&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Siempre he creído que cada película debe disfrutarse en su ambiente especial. Debería ponerlo en la carátula, por ejemplo: "Se recomienda ver esta película a solas en su casa". O bien: " Para ver en pareja en un día romántico. Palomitas recomendadas". También las hay que deberían verse en un día triste o, por el contrario, en uno en que consigamos alguna pequeña victoria. Creo que &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Siete almas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Seven Pounds &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;en inglés) debe verse en un cine casi vacío -un día gris y sin nombre- o en casa en un día de lluvia, de esos en que uno se alegra de estar del lado bueno del cristal. Yo he tenido la suerte de disfrutarla en un cine casi a solas que ya es, en sí mismo, un hermoso privilegio. No sabría hacer una crítica formal de ella ni creo que me hayan gustado jamás ese tipo de juicios ¿Habéis leido "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;31 canciones"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;? Yo iré más por ahí. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=" "&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Siete almas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; sabe a sacrificio, perdón, culpa y, por encima de todo, humanidad. Rezuma una humanidad lúcida, sin aspavientos. Una humanidad que no busca el pañuelo sino contarte una historia difícil. No os diré cuál. La película nace de la nada, despacio, muy despacio y va &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;in crescendo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; hasta que te deja el alma llamando a la puerta. Es de esas historias que te reconcilia, o lo pretende, con el género humano. Para los que últimamente nos hemos mudado a un Gotham sin Batman, estas películas nos hacen más soportable el mundo. Me fascinó ver el gran trabajo de Will Smith y descubrir a la preciosa Rosario Dawson. Además, seguro que cuando acabe de escribir esto buscaré los tres acordes de piano que llenan muchos de los huecos del filme. No pude evitar recordar, al bajar las escaleras del cine, aquello de "Queda prohibido [...] no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita" (¿Neruda?). En este película, Will Smith se empeña en hacernos creer lo contrario: "Lo que la vida te quita, también te lo puede volver a dar". Yo, al final, me lo creí. Una noche sin prisas, la mejor compañía, un cine vacío, un actor que te gusta y una película tranquila y bien pulida: aunque seguro que Siete almas tiene una infinidad de fallos creo que puedo decir tranquilamente que me gustó. ¿Qué queréis? Hoy me he levantado así.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-7115939229528002260?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/7115939229528002260/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=7115939229528002260&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/7115939229528002260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/7115939229528002260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/02/seven-pounds.html' title='Seven Pounds'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-8517720962736650121</id><published>2009-02-04T11:41:00.003+01:00</published><updated>2009-02-04T12:34:47.802+01:00</updated><title type='text'>El Youtube funciona y todos contentos</title><content type='html'>Aquí está lo prometido. Dadme, al menos, 38 segundos de confianza, luego ya veremos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/M-KNGLkjjS4&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/M-KNGLkjjS4&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-8517720962736650121?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/8517720962736650121/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=8517720962736650121&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/8517720962736650121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/8517720962736650121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/02/el-youtube-funciona-y-todos-contentos.html' title='El Youtube funciona y todos contentos'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-7603709827428041235</id><published>2009-01-31T13:34:00.008+01:00</published><updated>2009-01-31T18:34:43.661+01:00</updated><title type='text'>Beyonce, mi iphone y tú.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SYRF7scXsII/AAAAAAAAAfA/CsON8W2VbT8/s1600-h/2Beyonce1024x768.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297435953539297410" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SYRF7scXsII/AAAAAAAAAfA/CsON8W2VbT8/s320/2Beyonce1024x768.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7054246882829258432"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="COLOR: rgb(65,29,0)"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Desde que tengo un iphone, "ahora somos tres" que dice mi novia, no paro de buscarle aplicaciones. La más impactante, por ahora, la encontré por recomendación. Es un programa que se llama Shazam. Intentaré explicar en que consiste. Ya que nos va a salir por el mismo precio, imaginaos que estais en una cita con Beyonce en un bistró, cosa fina, allá en lo alto del &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Empire state building&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;. Unas vistas apabullantes desde allí -sobre todo al frente-, ambiente selecto y tranquilo. Llevais un rato con ella, ya sabeis, miradas de cordero, sonrisas dulces y esas cosas propias de la caza mayor. De pronto, suena una nueva canción y ella se yergue (tranquilo...respira normalmente dentro de la bolsa) y te dice: Siempre he querido saber de quien es esta canción. Entonces a ti, lumbreras, se te ocurre usar el Shazam. Le das a la tecla del iphone -que te he prestado- y el programita se pone a escuchar la canción mientras ella la tararea. Cuando el Shazam acaba emite un bip y vibra, instante en que aprovechas para limpiarte algo que tenías en la comisura de los labios y volver a mirar la pantalla del iphone que sostienes bajo la mesa. Y allí lees toda la información sobre la melodía en cuestión: Nombre de la canción, autor, álbum,... Cuando informas a la mujer de ébano sobre tus conocimientos musicales -el gen Y es así de caradura chicas, lo siento pero no es culpa nuestra. Defecto de fábrica-, notas un brillo especial en sus ojos. Sabes, como cazador aficionado que eres, no lo neguemos, que la presa está herida de muerte. Sólo te queda no olvidar, en vuestra siguiente parada, dejar propina al servicio de habitaciones. Hay que ser un &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;true gentleman&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt; hasta el final. Un, dos, tres, ¡chas!,...despierta. Espero haberme explicado. &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297435603499318290" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 303px; CURSOR: hand; HEIGHT: 294px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SYRFnUcVfBI/AAAAAAAAAe4/ZAy2_ukNKBA/s320/rjd2magnificentcityinstqp6.jpg" border="0" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="COLOR: rgb(65,29,0)"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Cuento esto porque me he topado, usando el Shazam, con un álbum genial. Fue viendo la serie de tv &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Mad men&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;. Nota para anglófilos: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Mad men&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt; debe traducirse por "Los hombres de Madison". Pues veréis, la sintonía de la cabecera es bastante ¿cómo decirlo? molona, así que allí que me puse delante de la tele, iphone en mano, dejando que el Shazam hiciera su trabajo (Sí, es ridículo pero a los iphone-adictos no nos importa lo que digais). El album en cuestión se llama &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Magnificent city instrumentals&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt; y es de un tipo apodado RJD2. Os lo recomiendo. Un par de pistas más: La sintonía de Mad men es el corte "A beatiful mind". Yo os dejo, como muestra, el "Caged birds". Si ves que escuchando "Caged birds" no se te mueve nada por dentro, entonces yo probaría a hacer una de dos: Tómate el pulso no vaya a ser que estés un poco azul y frío, o bien, mírate al espejo y acepta lo que eres chupasangre. En fin, feliz fin de semana a todos: supervivientes y vampiros por igual. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="COLOR: rgb(65,29,0)"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Posdata&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;: No me va el Youtube, así que os dejaré el "Caged birds" en otro momento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-7603709827428041235?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/7603709827428041235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=7603709827428041235&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/7603709827428041235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/7603709827428041235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/01/desde-que-tengo-un-iphone-ahora-somos.html' title='Beyonce, mi iphone y tú.'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SYRF7scXsII/AAAAAAAAAfA/CsON8W2VbT8/s72-c/2Beyonce1024x768.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-3995401145323352617</id><published>2009-01-27T23:01:00.001+01:00</published><updated>2009-01-28T10:45:04.624+01:00</updated><title type='text'>Me llamo Luca Torelli</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SX-EWCyB46I/AAAAAAAAAd4/8rpkMG_MCKo/s1600-h/ffflucatorelli_thumb.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 233px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SX-EWCyB46I/AAAAAAAAAd4/8rpkMG_MCKo/s320/ffflucatorelli_thumb.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296097201049691042" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Hay una colección fabulosa de comics llamada "Torpedo". Sus creadores son dos españoles: Abulí y Bernet. El primero se encarga del guión mientras su compañero está a los lápices. Aunque no es de factura reciente, creedme que el tiempo, aún, no ha pasado por ella. Básicamente, son las historietas de un matón a sueldo de esos de traje, sombrero y gatillo fácil en el NY de los locos 20. Si os gustan películas como "El padrino" y, en general, el cine negro, entonces Torpedo os cautivará. El dibujo de Bernet consigue trasladarte, en pocas viñetas, a ese ambiente oscuro de las películas de gángsters. Salas a media luz, humo envolviéndolo todo y algo de jazz de fondo. ¿Qué puedo decir? Las chicas guapas también son una constante. Además, Abulí tiene la rara habilidad de mezclarlo todo con un humor muy especial. El cóctel final es algo que debe disfrutarse a solas o con la compañía regular de un destilado. A ser posible escocés o, en su defecto, cubano. Yo conocí a Torpedo, como en toda cita a ciegas, a través de un amigo. Fue el pago imprevisto por un favor que le presté. Cuando fue a recompensarme con un comic de Torpedo le dije que no hacía falta pero él, generoso como siempre, sonrió y me tendió el ejemplar. Recuerdo que añadió: Léelo, creo que tenéis mucho en común. Esa noche me costó varias páginas entender aquello de parecerme a un gángster de medio pelo. Al final, logré darme cuenta. Lo bueno de todo es que mi amigo acertó tanto que creo que cada vez estoy más cerca del personaje de ficción. No os diré en que nos parecemos, eso es cosa mía. Lo que sí os diré es nuestro nombre: Me llamo Luca Torelli. Alias Torpedo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-3995401145323352617?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/3995401145323352617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=3995401145323352617&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/3995401145323352617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/3995401145323352617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/01/me-llamo-luca-torelli.html' title='Me llamo Luca Torelli'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SX-EWCyB46I/AAAAAAAAAd4/8rpkMG_MCKo/s72-c/ffflucatorelli_thumb.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7054246882829258432.post-6067026283360927370</id><published>2009-01-25T08:16:00.000+01:00</published><updated>2009-01-27T19:44:13.516+01:00</updated><title type='text'>El puente de Brooklyn</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SXwSOkvBxAI/AAAAAAAAAdY/AMBS3Cc6uXc/s1600-h/800px-LOC_Brooklyn_Bridge_and_East_River_Edit_3.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5295127303469253634" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 229px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SXwSOkvBxAI/AAAAAAAAAdY/AMBS3Cc6uXc/s320/800px-LOC_Brooklyn_Bridge_and_East_River_Edit_3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt; &lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Dice la wikipedia, verdad absoluta para unos, mejorable para otros, que el puente de Brooklyn fue, en su día, el puente colgante más grande del mundo. Sea o no verdad, últimamente me he topado con él en varios sitios. El más reciente en el &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Ex Machina&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Brian K. Vaughan&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt; que, desde aquí, recomiendo. No sabía muy bien como empezar el blog pero dado que, al parecer, he elegido la foto de este coloso de piedra como cabecera pues algo habría que decir de él, ¿no? En fin, rito cumplido, no dejo de pensar que no estaríamos aquí si no hubiera sido porque mi amigo, digamos PBL, se hubiera jugado el tipo. Me refiero, naturalmente, a que hubiera abierto un blog, por su cuenta y riesgo, y esperara eso sí, con más desgana que certeza, que el grupo de amigos respondiera. Y no sólo la cosa echó a andar si no que, algunos, ya lo hacemos solos. Así que aquí estamos dándole a la tecla acaso para nadie aunque, a estas alturas de la película, eso ya importa poco. Veamos a donde nos lleva este puente, si a Manhattan o de vuelta a Brooklyn.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7054246882829258432-6067026283360927370?l=dietariodeunsuperviviente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/feeds/6067026283360927370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7054246882829258432&amp;postID=6067026283360927370&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/6067026283360927370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7054246882829258432/posts/default/6067026283360927370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dietariodeunsuperviviente.blogspot.com/2009/01/el-puente-de-brooklyn.html' title='El puente de Brooklyn'/><author><name>SuperSuu</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17446876165558430223</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://3.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SToBnHHuZzI/AAAAAAAAAOM/RDni6b9ooro/S220/Bernet-Torpedo-frame.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_hFBWppvTlsY/SXwSOkvBxAI/AAAAAAAAAdY/AMBS3Cc6uXc/s72-c/800px-LOC_Brooklyn_Bridge_and_East_River_Edit_3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry></feed>
